Bendice tu casa junto a tu familia

Actualizado: sep 14

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En este tiempo que estamos en nuestras casas, con nuestras familias, queremos pedirle a Dios que nos bendiga y que bendiga nuestro hogar. Te invitamos a bendecir tu casa si todavía no lo has hecho. El ideal es que podamos realizarlo en familia, en un ambiente de oración, con fe y alegría.

Todo católico bautizado puede realizar esta bendición, no es exclusivo de los sacerdotes o consagrados.

En el rito de bendición se necesita de una persona que haga de Ministro, y que el resto de los presentes respondan. Si hay agua bendita en la casa, se recomienda tenerla a la mano para usarla para rociar con ella las habitaciones de tu casa y sus habitantes.


En proceso infografía sobre cómo prepararse para la bendición de tu casa




Ritual de bendición de tu casa paso a paso:

1. Ritual:

(M = Ministro // R = Respuesta)


M: (Haciendo la señal de la cruz) Nos ponemos en la presencia del Señor, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

R: Amén.

M: Que nuestro Señor Jesucristo, nos conceda por su Espíritu, la Gracia de compartir junto a Él la bendición de esta casa.

R: Amén.

M: (Dispone a los presentes para la celebración con estas palabras u otras semejantes) Queridos hermanos, dirijamos nuestra ferviente oración a Cristo, que quiso nacer de la Virgen María y habitó entre nosotros, para que se digne entrar en esta casa y bendecirla con su presencia. Cristo, el Señor, está aquí, en medio de ustedes, fomente su caridad fraterna, participe en sus alegrías y los consuele en las tristezas. Y ustedes, guiados por las enseñanzas y ejemplos de Cristo, procuren, ante todo, que esta casa que hoy bendecimos sea hogar de caridad, desde donde se difunda ampliamente la esperanza en Cristo.


(Luego, el ministro o alguno de los presentes, lee el texto escogido):

SALMO:

R: El Señor nos construya la casa

Si el Señor no construye la casa,

en vano se cansan los albañiles;

si el Señor no guarda la ciudad,

en vano vigilan los guardianes.

Es inútil que madruguen,

que velen hasta muy tarde,

comiendo el pan de sus fatigas.

¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;

una recompensa, el fruto del vientre:

Como flechas en las manos del guerrero,

así son los hijos de la juventud.


R: El Señor nos construya la casa

M: Escuchemos ahora las palabras del Evangelio según San Mateo (Mt 7,24-27):

"Así pues, quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que construyó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y se abatieron sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca.

Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a un hombre tonto que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos, golpearon la casa y ésta se derrumbó. Fue una ruina terrible."

Palabra de Dios.

R: Te alabamos Señor.

(El ministro explica brevemente el texto leído, explicando el sentido de la bendición de la casa)


M: El sentido de la bendición de una casa es invocar la presencia de Dios para nuestra familia. Los presentes hacemos el firme propósito de que Cristo permanezca en el hogar y nos acompañe siempre. Consagramos nuestras vidas, nuestra familia y nuestro hogar a Cristo y a su Madre para que nos proteja y nos haga crecer siempre.

2. Plegaria Común:


(Los presentes pueden hacer sus propias peticiones también)

M: Con ánimo agradecido y gozoso invoquemos al Hijo de Dios, Señor del Cielo y de la tierra, que hecho hombre, habitó entre nosotros, y digamos: "Quédate con nosotros, Señor".

M: Señor Jesucristo, que con María y José santificaste la vida doméstica, ven a vivir con nosotros en esta casa para que te reconozcamos como huésped y te honremos como cabeza. Oremos..

R: Quédate con nosotros, Señor

M: Tú, por quién esta casa cobra sentido, y se va levantando hasta formar un templo consagrado, haz que los habitantes de esta casa se vayan integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu. Oremos…

R: Quédate con nosotros, Señor

M: Tú, que enseñaste a tus fieles a edificar su casa sobre piedra firme, haz que la vida de esta familia se apoye firmemente en tu Palabra y, evitando toda división, te sirva con generosidad y de todo corazón. Oremos…

R: Quédate con nosotros, Señor

M: Tú, que careciendo de morada propia, aceptaste con el gozo de la pobreza la hospitalidad de los amigos, haz que todos los que buscan vivienda encuentren, con nuestra ayuda, una casa digna de este nombre. Oremos…

R: Quédate con nosotros, Señor

M: Tú, que siendo Dios te hiciste servidor de los hombres, ayuda a esta familia para que en ella reine la armonía y la paz que solo Tú puedes regalarnos. Oremos…

R: Quédate con nosotros, Señor

3. Oración de bendición


M: (Explica que va a pedir la bendición sobre el agua. Con las manos juntas) Asiste Señor a estos servidores tuyos, que al ofrecerte hoy su vivienda, imploran humildemente tu bendición, para que, mientras vivan en ella, sientan tu presencia protectora; cuando salgan, gocen de tu compañía; cuando regresen, experimenten la alegría de tenerte como huésped, hasta que lleguen felizmente a la estancia preparada para ellos en la casa de tu Padre. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R: Amén

M: (Mientras rocía las habitaciones de la casa con el agua bendita se reza Padre Nuestro, Ave María y Gloria) Bendice Señor esta casa y a los que en ella habitan, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

R: Amén.

4. Oración final


M: Te pedimos Señor, que esta familia viva siempre unida en la fe y en el amor, cumpliendo tus mandamientos y sirviendo a los hermanos. Y te pedimos que derrames sobre nosotros tu bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

R: Amén.






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