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Para un año incierto, seguir la estrella

El Padre Fernando Valdivieso nos habla de la venida de los Reyes Magos y nos invita en este 2021 a imitarlos para descubrir la belleza y la bondad de la creación que grita el paso de Dios, siguiendo los signos de la estrella.

“Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría” Mt 2,10


Comienza un nuevo año después del difícil 2020 y entre saludos y buenos deseos se cuela en el corazón una dosis de incertidumbre propia de todos los años, pero que para este 2021 tiene un peso especial: ¿qué irá a ser de este año? ¿hasta cuándo nos acompañará la pandemia? ¿cómo se desarrollará el proceso constituyente? ¿qué vuelcos dará la economía? ¿lloverá? ¿volveremos a nuestra antigua normalidad?


El itinerario de los reyes magos ofrece una luz sobre estas preguntas y estos sentimientos al inicio del 2021, una luz que, como una estrella, puede guiar nuestro camino. Ellos nos animan a buscar sin descanso y a seguir con determinación las huellas que anuncian la cercanía de Dios, subordinando todo para adorar con alegría a quien nos trae la paz.


Los magos buscan escrutando los cielos. El evangelio de Mateo nos dice poco de estos personajes misteriosos que llegan a Belén (no indica si de verdad eran reyes, ni de qué lugar de Oriente venían o si eran tres), pero lo que sabemos con certeza es que eran unos buscadores. No se quedan satisfechos con lo que ya tienen, con su ciencia y sus riquezas. Ellos buscan y no descansan en su camino hacia aquel en el que puedan descansar todas sus inquietudes y preguntas al reconocerlo como Dios; ese es el fin de su camino y así lo dicen con sus propias palaras: “hemos venido a adorarlo”.


Buscan en el cielo, en la creación. La creación, en efecto, es siempre un lugar privilegiado para encontrar las huellas de Dios creador que fue dejando rastro de su belleza y de su bondad en su obra. Así es como una estrella, reflejando con su luz la luz de Dios, los guía hacia el rey que ha nacido.


Imitando a los magos, desde tu propia ciencia o profesión, desde tu lugar y tu sensibilidad, descubre la belleza y la bondad de la creación que grita el paso de Dios y ponte en movimiento siguiendo los signos de la estrella. Ella enseña que no hay nada en el cielo ni en la tierra que merezca adoración; solo Dios, hacia el que nos guía hecho niño en Jesús.


No es fácil seguir la estrella, exige dejar seguridades y ponerse en camino. Puede ser que ella se pierda a ratos y obligue a seguir buscando -llegados a Jerusalén los magos buscan en las Escrituras y ellas les indican el lugar: “tú, Belén, tierra de Judá”-, pero no desaparece del todo la estrella; sigue guiando a los buscadores infatigables de Dios, que se “llenan de alegría” al volver a verla a las afueras de Jerusalén.


“Al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le adoraron”. Así se narra el final del viaje de los magos que entregarán sus regalos al niño. Luego emprenden el regreso a casa, pero este será “por otro camino”, ya que un ángel les advierte que no vuelvan a Herodes. Este detalle señala que a partir del encuentro con Cristo se impone un camino nuevo. Un camino seguro y alegre, porque al contacto con Cristo ha cambiado la vida.


No sabemos qué traerá este año que comienza, pero tenemos con los magos un itinerario que seguir: abre tu corazón a la búsqueda de Dios, escucha en el grito silencioso de la creación sus huellas, subordina todo a la búsqueda de Dios, desacomódate, ponte en movimiento, confirma en las Escrituras lo que lees en la creación, alégrate con los signos que Dios te regala y entra a adorar al rey de reyes ofreciéndole tus dones.


Sigue este itinerario y verás cómo este año 2021 será un año del Señor, cuyos caminos nuevos -desconocidos- podremos recorrer confiados sabiendo que Dios está con nosotros.




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